El jamón ibérico de bellota es uno de los productos más apreciados de la gastronomía española. Tan solo de pensarlo, seguramente ya tienes el sabor en tu boca. Pero antes que te vayas a la tienda a comprarlo, te vamos a contar cómo se elabora ese jamón ibérico de bellota que tanto os gusta.
¿Qué es el Jamón de Bellota?
El Jamón de bellota es un tipo de jamón que procede de cerdos ibéricos alimentados con bellotas durante la montanera. Pero, ¿cómo se crea el jamón ibérico de bellota? ¿Qué pasos se siguen desde que el cerdo nace hasta que el jamón llega a nuestra mesa? En este post te lo contamos todo.
¿Cómo se elabora el Jamón Iberico de Bellota?
Antes que el jamón llegue a tu
jamonero, hay un largo proceso para darle ese sabor tan rico,
¡que puede llegar a durar más de 3 años! Lo primero que debes saber es que no todos los cerdos ibéricos pueden dar lugar a un jamón ibérico de bellota. Para ello, tienen que cumplir una serie de requisitos, descender, como mínimo,
de un progenitor ibérico (siendo este generalmente la madre), pesar entre 160 y 180 kilos al final de la
montanera, y haber consumido al menos unos 8 a 10 kilos de bellotas al día durante este periodo.
¿Qué es la montanera?
La montanera es la última fase de la cría del cerdo ibérico, que dura entre tres y cuatro meses, desde octubre hasta febrero. Durante este tiempo, los cerdos se alimentan exclusivamente de bellotas y hierbas, lo que les aporta un sabor y una calidad únicos. Además, al estar en libertad, los cerdos realizan ejercicio físico, lo que favorece la infiltración de grasa en sus músculos.
Fases de la Elaboración del Jamón de Bellota
Una vez finalizada la montanera, los cerdos son sacrificados siguiendo las normas del bienestar animal y se inicia el proceso de elaboración del jamón. Este proceso consta de cuatro fases principales: perfilado, salazón, lavado, secado y maduración.
Salazón
La salazón consiste en cubrir las piezas de jamón con sal durante un tiempo proporcional a su peso, para favorecer la deshidratación y la conservación. Aquí, las piezas se entierran en sal durante un tiempo de un día por kilo, ayudando a potenciar el sabor y el aroma del jamón. Se debe procurar que este paso se realice en un ambiente frío y húmedo.
Lavado
El lavado se realiza para eliminar el exceso de sal y limpiar las piezas. Al finalizar, se deja reposar el jamón en unas cámaras con una temperatura de entre 2 y 6 grados de temperatura y con una humedad por encima del 80%. Esta fase dura aproximadamente entre 90 y 120 días.
Secado
El secado es la fase más delicada del proceso. Se trata de dejar que el jamón pierda humedad y adquiera las características deseadas. Para ello, se cuelgan las piezas en secaderos, donde se controla la temperatura y la humedad. El secado puede durar entre seis y nueve meses.
Maduración
La maduración es la última fase, en la que el jamón adquiere su punto óptimo de consumo. Se realiza en bodegas naturales o artificiales, donde reposa unos 24 meses en el caso de las paletillas ibéricas de bellota y unos tres años en el caso de los jamones. Durante este tiempo, se produce la transformación de las grasas en ácidos grasos insaturados, que son los responsables del sabor y el aroma característicos del jamón ibérico de bellota.
La mejor fase: el consumo
Como has podido ver, el proceso para que ese manjar llegue a tu casa es muy largo, pero vale bien la pena. Pero falta la última fase, la mejor, y es el consumo. Para disfrutar al máximo ese Jamón Iberico de Bellota, debes tener el mejor jamonero. Y si no tienes uno, aquí os dejamos algunos de nuestros mejores jamoneros
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Como puedes ver, el jamón ibérico de bellota es el resultado de un largo y cuidado proceso de elaboración que combina tradición y tecnología. Si quieres disfrutar de este manjar, te recomendamos que lo consumas a temperatura ambiente, cortado en lonchas finas en un buen jamonero, y acompañado de pan y un vino tinto. ¡Buen provecho amigo jamoner!